Nostalgia

Nada, no queda nada.
Ni de tus labios húmedos,
ni de tu mirada delicada,
ni de ese cuerpo tuyo que espanta al miedo
con sus infinitas piernas
y su delicada belleza,
ni de tus caricias tiernas,
ni de tu entera pureza,
ni de nuestro ya no más eterno amor,
no queda nada. Nada

Hoy esos ojos tuyos
traídos del más lejano oriente,
impolutos espejos color miel
reflejan la felicidad de otro,
nunca ya más la mía.
Nunca otra vez mi sonrisa

Aunque haya otras algún día
siempre serán fugitivas extranjeras
en mi corazón siempre tuyo.
Fingiré como si no supieras
que en mi alma se repite tu murmullo,
tres dulces sílabas grabadas con fuego
de tu pacífico nombre griego.

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